El ‘bullying’ no es ‘cool’

 El ‘bullying’ no es ‘cool’

Los colegios deben actuar, sin desestimar, cuando un caso se presenta o hay evidencias de ello.

El acoso escolar no es broma. Por el contrario, siempre constituye una violación grave de los derechos de otra persona que se da a través de abusos intencionales y maltrato sistemático, usando conductas constantes y repetitivas, en donde se produce un desequilibrio de poder a favor del agresor y en contra de quien es víctima.

En cualquier situación de acoso o bullying escolar hay tres protagonistas: el agresor, la víctima y uno que normalmente descuidamos, pero que juega un rol fundamental en la prevención, la audiencia o el público, los espectadores. Son estos últimos quienes pueden mejorar o empeorar una situación de acoso. Por ello quiero hacer un llamado, no solamente a las víctimas o a los agresores, sino especialmente a quienes ven con indiferencia y hasta normalidad este tipo de situaciones y todavía no se han atrevido a rechazarlas con contundencia.

Algunos estudios señalan que en los ambientes escolares donde se presenta matoneo, el 8 % de las personas son agresores y el 12 %, víctimas. Esto implica que 80 % de los niños y niñas podrían apoyar en esa labor de resistencia al bullying, para convertirse en una fuerza asertiva de apoyo a la víctima, por supuesto, acompañados de políticas claras y espacios adecuados para la solución de problemas de convivencia en los colegios.

Nos encontramos ante una problemática grave que afecta al colegio, un entorno que por naturaleza debe ser protector. De no atenderse de manera adecuada, continuará creciendo y generando más víctimas, en los peores casos, mortales.

Nuestro llamado como Institución Nacional de Derechos Humanos es a atender esta problemática con contundencia por parte de todos
los actores de
la comunidad educativa

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha señalado que los niños y niñas que son víctimas de acoso en la escuela tienden a presentar una desmejora en su rendimiento académico y a sentirse excluidos de las comunidades académicas a las cuales pertenecen; ello acarrea graves consecuencias para sus derechos a la educación y al desarrollo integral.

También es alarmante que la salud mental y la estabilidad emocional de los menores de edad pueden resultar gravemente afectadas por el bullying. Las niñas y niños que han sido víctimas de acoso en la escuela tienen más del doble de posibilidades de sentirse solos, de sufrir trastornos del sueño y de contemplar el suicidio. La tercera causa de muerte en los jóvenes a nivel mundial es justamente el suicidio por razones vinculadas al acoso.

Según la ONG internacional Bullying Sin Fronteras, en Colombia se presentaron 8.981 casos graves de acoso en el colegio entre enero de 2020 y diciembre de 2021, es decir, casi 400 hechos mensuales, lo cual convierte a Colombia en uno de los países con las cifras de acoso escolar más altas del mundo. Bogotá (21 %), Medellín (13 %), Barranquilla (12 %) y Cartagena (10 %) son las ciudades que lideran este escalafón.

Nuestro llamado como Institución Nacional de Derechos Humanos es a atender esta problemática con contundencia por parte de todos los actores de la comunidad educativa. No podemos normalizar esta violencia o justificarla en excusas como que se trata de una broma, de juegos de adolescentes o que se debe a la debilidad de las víctimas.

Los colegios deben tener manuales de convivencia claros en el abordaje de este fenómeno y equipos psicosociales que acompañen a los estudiantes, pero principalmente actuar, sin desestimar, cuando un caso se presenta o hay evidencias de ello.

El silencio alimenta el círculo de la agresión, por ello, a todos los actores de la comunidad educativa hoy les digo: el bullying no es cool ni chévere; al contrario, hace mucho daño en la vida de las víctimas y también de los agresores. Por ello debemos trabajar en mantener unas aulas sin miedo.

CARLOS CAMARGO ASSIS
Defensor del Pueblo

EL TIEMPO

El Pulso del Tiempo

Abrir chat
¡Hola! ¿Tienes una denucia que hacer?