Habla padre de joven muerta en bombardeo en Calamar, Guaviare
Dice que, por falta de internet, la niña se fue a casa de familiares. Se la entregaron desmembrada.

hon Albert Montilla partió este miércoles desde Villavicencio acompañando a su hija Danna Lizeth de regreso a San José del Guaviare. Pero su hija regresó en un féretro.
La joven, de 16 años, murió en el bombardeo de las Fuerzas Militares a un campamento de las disidencias de alias Gentil Duarte, que desató una controversia luego de que se denunciara que, al parecer, varios menores estaban en el lugar.
La última vez que Montilla vio con vida a la niña fue a mediados de diciembre de 2020, en la vereda de Puerto Cachicamo. De allí Danna partió hacia donde sus abuelos y a comienzos de 2021 empezó a visitar familiares con señal de internet, para poder estudiar.
A mediados de enero, la familia perdió todo contacto con la menor.
“Me decían los familiares que tal vez se había ido con el novio a trabajar, en una de las veredas cercanas. Eso por allá es muy normal, que las niñas -que ya no cuentan con el consentimiento de los papás- se vayan a trabajar”, le dijo Montilla a EL TIEMPO, quien también aseguró que siempre guardó la esperanza de volver a verla.
Pero el reencuentro se dio este miércoles, en las instalaciones del Instituto de Medicina Legal de Villavicencio (Meta).
Allí, después de verificar las huellas dactilares de algunos cuerpos que llegaron el fin de semana anterior como presuntos guerrilleros, se comprobó que Danna Lizeth, de 16 años de edad, era una de las víctimas fatales del bombardeo militar, en el sitio conocido como Buenos Aires, en Calamar. Guaviare.
“Me dijeron que la niña está sin la mano derecha y sin una pierna, y así me entregaron el cuerpo”, afirmó el campesino en diálogo con EL TIEMPO.
Aseguró que los habitantes de las veredas Nueva Colombia, Cachicamo y en general los caseríos de Buenos Aires, en Guaviare, tienen que enfrentar a diario las amenazas de los grupos armados ilegales por el reclutamiento forzado de menores.
“Es algo que se ha vuelto común, pero nunca pensé que le fuera a suceder a mi hija”, aseguró.
También precisó que los campesinos de la región sufren estigmatizaciones de ser colaboradores de las disidencias de las Farc, de alias Gentil Duarte, cuando en realidad son sus víctimas, por lo que ya no saben qué hacer con los hijos que les sobreviven.
“Allá vivimos amenazados a toda hora, nos acusan de ser colaboradores de todo” dijo el padre de Danna Lizeth, al responder a reporteros de este diario, si sentían temor por las denuncias que piensan instaurar por la muerte de sus hijos.
Afirmó que le pedirán intervención a la Defensoría del Pueblo para que se pronuncien sobre la forma como les dieron muerte, no solo a su hija, sino a las de todos los menores que se encontraban en el sitio conocido Buenos Aires.
“Al ministro de Defensa se le convirtieron niños de 13, 14 y 16 años en máquinas de guerra, muy triste que un niño sea visto en esas condiciones (…)es muy triste que a los chicos los llamen así”, le dijo Montilla a EL TIEMPO, al asegurar que están buscando los mecanismos legales que les permita denunciar este caso nacional e internacionalmente.
En cuanto a los dos menores de edad que sobrevivieron al bombardeo, la Personera de San José del Guaviare, Carolina Galeano, le dijo a este diario que en antes de culminar la semana se programará una audiencia que permita su ingreso al registro de la Unidad de Víctimas, para conocer la forma cómo estaban sometidos los menores por esa guerrilla.
Además señaló que ni a su despacho ni al de la Personería de Calamar, Guaviare, se han acercado familiares de otros menores que hubieran sufrido similar suerte.
FUENTE: EL TIEMPO


