Qué pasaría si Paloma Valencia ganara la Presidencia de la República en 2026: expertos opinan sobre el regreso del uribismo al poder

 Qué pasaría si Paloma Valencia ganara la Presidencia de la República en 2026: expertos opinan sobre el regreso del uribismo al poder

La aspirante del Centro Democrático a la Casa de Nariño abriría un giro en la orientación del Estado colombiano, con énfasis en seguridad, disciplina fiscal y un reordenamiento de la política exterior, según analistas consultados por Infobae Colombia

La posibilidad de que Paloma Valencia llegue a la Casa de Nariño abrió una de las discusiones más sensibles de la recta final presidencial: si Colombia se prepara para un cambio de gobierno o para un viraje completo en la orientación política del Estado.

A pocos días de la primera vuelta, la candidata del Centro Democrático consolidó un discurso que mezcla seguridad, disciplina fiscal y cercanía con Estados Unidos, una fórmula que para varios sectores representa una ruptura directa frente al modelo impulsado por el gobierno saliente de Gustavo Petro.

La discusión tomó fuerza porque la candidatura de Valencia no aparece únicamente como una alternativa electoral, sino como el eventual regreso de una visión política que busca recuperar el control territorial, fortalecer la autoridad institucional y reconstruir la confianza de los mercados.

Ese escenario despierta respaldo en sectores empresariales y conservadores, aunque también genera alertas sobre las consecuencias que tendría desmontar parte de las políticas de paz y modificar la estrategia diplomática del país.

Frente a ese panorama, Infobae Colombia consultó al politólogo y asesor legislativo Felipe Melo, además de Camilo González Vides, académico y experto en política exterior, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.

El escenario electoral que empieza a definirse alrededor de Paloma Valencia

Ambos analizaron las implicaciones que tendría una eventual victoria de Paloma Valencia en asuntos como seguridad, gobernabilidad, relaciones exteriores y economía. Sus lecturas coinciden en que el país entraría en una etapa de fuerte reconfiguración institucional, aunque advierten riesgos y tensiones en varios frentes.

Analistas señalan que el proyecto político de Paloma Valencia implicaría una reconfiguración de la política de paz y un fortalecimiento del control territorial - crédito Luisa Gonzalez/ReutersAnalistas señalan que el proyecto político de Paloma Valencia implicaría una reconfiguración de la política de paz y un fortalecimiento del control territorial – crédito Luisa Gonzalez/Reuters

Para Felipe Melo, la principal característica de la candidatura de Valencia radica en la claridad ideológica de su proyecto. El experto considera que, frente al resto de aspirantes, la senadora posee la propuesta más estructurada desde el punto de vista doctrinal y programático.

“Un gobierno de Paloma Valencia comenzaría con el conjunto de decisiones más predecibles del espectro electoral, dado que su propuesta programática es, en términos relativos, la más articulada y coherente con una tradición de política pública identificable: el conservadurismo modernizador de inspiración liberal en lo económico y duro en lo securitario”, explicó.

Según Melo, las primeras decisiones tendrían una carga simbólica y política inmediata porque buscarían desmontar pilares centrales del gobierno Petro.

El analista sostiene que Valencia intentaría enviar señales rápidas sobre autoridad, control territorial y cambio de rumbo institucional: “Las primeras señales serían una combinación de reversión y refundación: reversión de las reformas emblemáticas de Petro, sobre todo en la orientación de la política de paz, y refundación de la política de seguridad bajo el paraguas de la ‘Seguridad Total’, una propuesta estructurada en cuatro pilares que busca recuperar el control territorial como condición de posibilidad del resto de la agenda gubernamental”.

El experto además anticipó que ese movimiento produciría un choque directo con la arquitectura jurídica creada durante el actual gobierno: “Lo anterior implicaría derogar la Ley de Paz Total, completarla con un proyecto de reforma a la justicia”.

La gobernabilidad de un eventual mandato de Paloma Valencia dependería de la capacidad de sostener una coalición diversa dentro del Congreso - crédito Sergio Acero/ReutersLa gobernabilidad de un eventual mandato de Paloma Valencia dependería de la capacidad de sostener una coalición diversa dentro del Congreso – crédito Sergio Acero/Reuters

“La transformación de la orientación de la Cancillería hacia una línea comercial sería una señal política de primer orden: indica un giro de la política exterior desde una lógica de derechos humanos y multilateralismo hacia una lógica de inserción competitiva en la economía global, con énfasis en los mercados asiáticos”, sostuvo para Infobae Colombia.

Sin embargo, el politólogo advirtió que esa decisión podría reducir capacidades estratégicas del Estado colombiano frente a problemas internacionales complejos: “Esta decisión, audaz en su ambición modernizadora, implica sacrificar capacidades diplomáticas que no son fácilmente recuperables y que son necesarias en un país que sigue siendo escenario de conflictos con dimensiones internacionales —narcotráfico, migración forzada y acuerdos de paz—, que no se resuelven con tratados comerciales”.

Además, Melo resaltó el significado político y económico que tendría la presencia de Juan Daniel Oviedo dentro de la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia. Para el analista, la eventual llegada del exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a la Casa de Nariño no solo fortalecería la imagen técnica de la candidatura, sino que enviaría un mensaje de estabilidad hacia sectores empresariales, inversionistas y mercados financieros, en un momento donde la incertidumbre económica ocupa un lugar central en el debate electoral.

“Su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, refuerza la credencial de rigor macroeconómico de esta candidatura y proyecta confianza hacia los mercados de capitales”, indicó Melo, que considera que la apuesta por Oviedo busca equilibrar el discurso político de seguridad y autoridad con una narrativa de disciplina fiscal, manejo técnico del Estado y previsibilidad económica.

Paloma Valencia y la apuesta por un giro en seguridad

No obstante, el experto considera que ese modelo económico enfrenta límites estructurales en un país atravesado por profundas brechas sociales: “El riesgo de este modelo es estructural: la ortodoxia fiscal que Valencia propone puede estabilizar las variables macroeconómicas en el corto plazo, pero tiende a reproducir los patrones de desigualdad distributiva que históricamente han alimentado el conflicto social colombiano y que la propia crisis del gobierno Petro contribuyó a visibilizar”.

La participación de Juan Daniel Oviedo como la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia fue interpretada como un intento de fortalecer el perfil técnico de una candidatura marcada por el debate económico - crédito Sergio Acero/ReutersLa participación de Juan Daniel Oviedo como la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia fue interpretada como un intento de fortalecer el perfil técnico de una candidatura marcada por el debate económico – crédito Sergio Acero/Reuters

La seguridad aparece como uno de los puntos más delicados dentro del análisis político alrededor de la candidatura de Paloma Valencia, debido a que gran parte de su discurso conserva una relación directa con la tradición uribista. Su proyecto político mantiene cercanía con la línea de Álvaro Uribe Vélez, figura clave dentro de su formación política y principal referente de la estrategia de seguridad democrática que marcó buena parte del debate nacional durante las últimas dos décadas.

Para Felipe Melo, la propuesta de “Seguridad Total” de Paloma Valencia busca recuperar la capacidad del Estado en regiones donde el control institucional se debilitó durante los últimos años, especialmente en zonas afectadas por economías ilegales y presencia de grupos armados. El analista considera que la estrategia intenta reinstalar una visión de autoridad y control territorial muy cercana a las políticas de seguridad impulsadas durante los gobiernos uribistas, aunque adaptadas al escenario actual de fragmentación criminal y crisis fronteriza.

“En seguridad, la ‘Seguridad Total’ es la propuesta más elaborada del campo electoral en términos operativos, pero también la más dependiente de condiciones sistémicas que Valencia no controla: la disposición de Estados Unidos a renovar la cooperación antinarcóticos, la disciplina institucional de unas Fuerzas Militares que han estado sometidas a tensiones de mando durante el gobierno anterior y la voluntad política de los actores armados a someterse o ser derrotados”, explicó para Infobae Colombia.

El politólogo incluso prevé efectos inmediatos sobre el conflicto armado: “El desmantelamiento de las negociaciones de paz con el ELN generaría una reescalada del conflicto en los territorios fronterizos que ningún componente de la ‘Seguridad Total’ está diseñado para absorber en el corto plazo”.

- crédito Paloma Valencia/FacebookEl eje de “Seguridad Total” de Paloma Valencia propone una mayor centralización de la autoridad estatal en territorios donde persisten economías ilegales y control armado irregular – crédito Paloma Valencia/Facebook

En términos institucionales, Melo considera que Valencia tendría mejores condiciones legislativas que otros candidatos para construir gobernabilidad. El respaldo del Centro Democrático, sectores conservadores y la coalición Gran Consulta por Colombia le permitiría iniciar mandato con una mayoría relativa en el Congreso: “Esta ventaja institucional es real y significativa: le permitiría avanzar en una agenda legislativa ordenada durante el primer año, evitando el bloqueo que paralizó a Petro en sus etapas más críticas”.

Sin embargo, el experto advierte que esa coalición presenta fisuras internas que podrían aparecer rápidamente una vez llegue al poder: “La cohesión interna de esa coalición es frágil: el uribismo clásico, los conservadores y los partidos de centro que se sumaron a la Gran Consulta tienen agendas y culturas políticas distintas, y la historia reciente del Centro Democrático en oposición muestra que la disciplina de bancada se deteriora rápidamente cuando las concesiones políticas afectan intereses regionales o clientelares”.

Además, Felipe Melo también anticipó tensiones fuertes entre el Gobierno nacional y varias regiones gobernadas por sectores alternativos, sobre todo en territorios donde la política de paz posee impacto directo sobre las dinámicas de violencia: “La relación con las regiones gobernadas por alcaldes y gobernadores de izquierda —especialmente en la Costa Pacífica, Nariño y el Cauca— sería tensa desde el inicio, dado que la reversión de la política de paz afecta directamente a los territorios con mayor presencia de grupos armados”.

La política exterior de Paloma Valencia en un eventual gobierno

Uno de los cambios más profundos que podría traer una eventual Presidencia de Paloma Valencia estaría en la política exterior colombiana. Para Camilo González, el proyecto internacional de la candidata del Centro Democrático apunta hacia una recomposición de la relación con Estados Unidos y hacia una política mucho más alineada con los intereses estratégicos de Washington en la región.

El experto considera que esa visión rompe con la autonomía diplomática que intentó construir el gobierno de Gustavo Petro y devuelve a Colombia a una posición tradicional de cercanía política y militar con la Casa Blanca: “Digamos que aquí hay un cambio importante. Aquí la idea es un poco, una idea que se suele manejar en los estudios de política que se llama el respiche, y es un poco mirar hacia el norte, mirar hacia las estrellas. Y aquí es un poco pensar que lo que quiere Paloma Valencia es recomponer efectivamente la relación con los Estados Unidos a partir de dos ejes”.

Según el académico, el primero de esos ejes estaría relacionado con seguridad y cooperación militar. A su juicio, la candidata buscaría fortalecer la coordinación con Washington frente a organizaciones criminales transnacionales y reactivar mecanismos de cooperación que perdieron fuerza durante los últimos años.

“Primero, efectivamente, en todo el tema de seguridad, incluso se especula la idea de que Colombia entre dentro de lo que se conoce como la Escuela de las Américas, que esto es iniciativa de gobiernos de derecha que han sido invitados por los Estados Unidos a participar dentro de la cooperación internacional para tratar de combatir a grupos criminales transnacionales”, sostuvo.

Para González, esa posibilidad refleja el tipo de alineamiento estratégico que tendría un eventual gobierno de Valencia. El experto considera que Colombia volvería a ocupar un rol de socio prioritario de Estados Unidos en materia de seguridad hemisférica, especialmente en asuntos relacionados con narcotráfico, control fronterizo y combate a estructuras criminales regionales.

La relación con Venezuela también cambiaría de manera significativa. Según el académico, un eventual gobierno de Paloma Valencia no asumiría una posición de liderazgo regional frente a la crisis venezolana, sino un papel mucho más condicionado por las decisiones de Washington: “Creo yo que Colombia va a tener un papel en la reconstrucción de Venezuela, pero no va a ser un papel tan activo, creo que va a ser un papel mucho más subordinado a lo que espera Estados Unidos de Venezuela”.

- crédito Paloma Valencia L./FacebookEn el plano económico, el programa de Paloma Valencia se orienta hacia la reducción de cargas tributarias al sector empresarial y la promoción de inversión extranjera directa – crédito Paloma Valencia L./Facebook

“Anteriormente se hablaba de que Colombia tuviera un protagonismo más activo, que empezara a mover ciertas fichas, ciertos contactos diplomáticos para acelerar un poco la transición a la democracia. Entonces aquí Colombia tiene un papel mucho más pasivo, mucho más de espera a lo que quiere Estados Unidos”, indicó para Infobae Colombia.

González además planteó que la estrategia norteamericana frente a Venezuela tendría tres objetivos centrales: “Estados Unidos tiene, si se quiere, un plan. Ese plan se puede resumir en tres palabras: orden, beneficios y finalmente, una transición política que se esperaría que sea democrática”.

Dentro de esa lógica, Colombia actuaría como un aliado regional dentro de un esquema liderado por Washington: “Estados Unidos va a querer ordenar la casa en Venezuela, va a esperar que efectivamente Colombia participe dentro de esa etapa de los negocios, esa etapa de los beneficios, y seguramente esperará que Colombia también contribuya de alguna forma a lograr esa transición política”.

“La candidata del Centro Democrático tiene una afinidad con una de las potenciales candidatas en las próximas elecciones venezolanas, que es María Carolina Machado. Entonces el rol de Colombia es mucho más subordinado, mucho más de la espera y sobre todo de esperar cuáles son los movimientos de Estados Unidos en la política interna de Venezuela”, agregó el experto a su análisis.

La relación con Estados Unidos aparece como un componente estratégico central en el proyecto de Paloma Valencia, con énfasis en cooperación en seguridad y comercio - crédito ColprensaLa relación con Estados Unidos aparece como un componente estratégico central en el proyecto de Paloma Valencia, con énfasis en cooperación en seguridad y comercio – crédito Colprensa

La hoja de ruta que plantea Paloma Valencia con Ecuador

La relación con Ecuador aparece como otro de los puntos estratégicos dentro del eventual mapa diplomático de Valencia. Para González, los acercamientos entre la candidata y el presidente Daniel Noboa tienen un doble significado: político y electoral: “Creo que es muy evidente el hecho de que una candidata hable con un presidente con el cual el presidente actual tiene problemas, pues ya es una forma de, primero, socavar la autoridad del presidente de turno y, segundo, tratar de pavimentar las posibles soluciones a ese problema”.

El experto también abordó que, después de la advertencia de Ecuador de elevar los aranceles hasta el 100%, medida que posteriormente se redujo al 75%, Paloma Valencia atribuyó ese cambio a una conversación que sostuvo con el presidente Daniel Noboa.

“Paloma Valencia lo que trata es de hacer un guiño a Noboa en términos de que efectivamente se van a solucionar las cosas y particularmente que hay una suerte de convergencia ideológica que puede favorecer ese entendimiento entre los gobiernos”, explicó.

Sin embargo, González advierte que la relación bilateral no se limitaría al comercio. Según dijo, detrás de la discusión sobre aranceles también aparece una estrategia de cooperación militar y de seguridad fronteriza: “La solución que es meramente económica, que es simplemente levantar los aranceles, va a pasar por una solución que no necesariamente es económica, que es mucho más militar, de hecho. El simple hecho de que Paloma Valencia pretenda entrar dentro de las Escuelas Américas para Noboa es un gesto que es muy bien valorado”.

El análisis también tiene una lectura electoral. González considera que el acercamiento con Ecuador busca fortalecer la candidatura de Valencia en regiones donde la derecha colombiana históricamente encuentra mayores dificultades.

“Una de las zonas en las cuales al Centro Democrático y a los partidos de derecha no les va muy bien es el suroccidente colombiano, que efectivamente tiene frontera con Ecuador. Entonces, el hecho de esa pequeña experiencia con el presidente ecuatoriano es también una estrategia electoral para decir: ‘Voy a tratar de solucionar el problema que tienen en estos momentos, que es reactivar el comercio con Ecuador”.

“Lo que es Nariño y Cauca tiene un volumen de comercio mucho mayor con Ecuador que con el resto de Colombia. Y obviamente, el hecho de solucionar los aranceles podría ser una señal para lograr un mayor apoyo electoral de cara a la primera vuelta en esos departamentos”, indicó.

Otro de los puntos donde González anticipa cambios importantes aparece en el funcionamiento de las embajadas colombianas. Según explicó, la candidata busca transformar la lógica diplomática tradicional y convertir varias sedes en plataformas enfocadas principalmente en negocios y acuerdos comerciales: “Paloma Valencia tiene una figura que es algo así como embajadas que fungen como misiones comerciales. La idea es transformar las embajadas como si fueran una especie de centro para la negociación de acuerdos comerciales”.

Para el académico, esa propuesta modifica la naturaleza histórica de la diplomacia colombiana: “Las embajadas tienen una función eminentemente política, pero también albergan algunas acciones económicas o comerciales. Pero lo que quiere Paloma Valencia es literalmente cambiar la forma en la que se entiende una embajada y verla mucho más desde la vista comercial y económica”.

El experto considera que esa visión podría fortalecer la relación entre el eventual gobierno y sectores empresariales. “Eso ciertamente le puede granjear muchos apoyos en el sector privado y es posible que efectivamente sean empresarios los que estén al mando o los que influyan incluso en los nombramientos de los embajadores”, señaló.

La política exterior propuesta marca distancia con enfoques multilateralistas más recientes, priorizando relaciones bilaterales estratégicas - crédito Luisa Gonzalez/ReutersLa política exterior propuesta marca distancia con enfoques multilateralistas más recientes, priorizando relaciones bilaterales estratégicas – crédito Luisa Gonzalez/Reuters

González además recordó que Valencia planteó reducir el número de embajadas creadas durante el actual gobierno de Gustavo Petro: “Ha sido muy crítica y, de hecho, lo propone en su programa de gobierno: reducir el número de embajadas. Algunas embajadas que se han creado en este gobierno seguramente serán las primeras que se eliminen porque no les ven una utilidad económica clara, que es hacia donde apunta el programa de Paloma Valencia”.

La eventual llegada de Paloma Valencia a la Presidencia implicaría, según los analistas, un giro hacia un modelo de seguridad reforzada, disciplina fiscal y reorientación de la política exterior hacia Estados Unidos. Sin embargo, los expertos advierten que ese cambio también abriría tensiones en la implementación de la agenda de paz, en la relación con regiones afectadas por el conflicto y en la capacidad del Estado para sostener equilibrios sociales en medio de una estrategia de mayor control institucional y alineamiento internacional.

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