Volvieron por el manglar. Mismo pedazo, mismo hotel, tres años después.
Esta semana entraron otra vez a Cispatá, en el mismo sector, la misma orilla, el mismo manglar pegado al hotel Marina Cispatá, en San Antero. Y otra vez sin un solo permiso.

Lo grave no es que estén talando, en este país siempre están talando algo. Lo grave es que ese manglar ya lo talaron, ya lo denunciaron, ya lo mandaron a la Fiscalía. Y aquí estamos de nuevo y absolutamente nadie hace nada .
En 2023 la propia CVS lo documentó, sus funcionarios hicieron un recorrido por las zonas de manglar y los alrededores del hotel Marina Cispatá, y encontraron tala, relleno y cercado con malla. Lo dijeron con claridad era para presuntas actividades de loteo, sin permiso alguno de la autoridad ambiental y anunciaron que le habían pedido apoyo a la Fiscalía General de la Nación.
Tres años después, en el mismo punto, volvió a sonar la motosierra.
¿Qué pasó con esa denuncia? ¿Qué pasó con la Fiscalía? ¿Los presuntos infractores tuvieron nombre alguna vez? ¿Hubo sanción, hubo medida preventiva, alguien restauró lo que rellenaron? ¿O el pedazo quedó ahí, cercado y quieto, esperando comprador?
Nadie responde y mientras nadie responde, el manglar se sigue destruyendo.
Que quede claro sobre qué están talando, porque nadie puede alegar que no sabía. Ese manglar está dentro del Distrito Regional de Manejo Integrado de Cispatá, La Balsa y Tinajones, área protegida declarada por la CVS hace más de diez años, con plan de manejo vigente. En esas franjas la tala, el relleno y el cercado no son actividades reguladas: son prohibidas. La misma autoridad ambiental lo dejó claro en su comunicado de 2023.
Es también el manglar de “Vida Manglar”, el proyecto de carbono azul que Colombia paseó por el mundo, nueve mil hectáreas conservadas, treinta mil toneladas de CO₂ capturadas al año, INVEMAR midiendo con satélite, la Unión Europea poniendo plata, un ministro de Ambiente parado en San Antero diciendo que esto era ejemplo mundial de gobernanza. Ocho asociaciones de mangleros restauraron treinta y nueve hectáreas abriendo caños a pulso, con el barro hasta la cintura.

Ellos ponen las manos. Otros ponen la malla y lotean.
¿Y quién va a legalizar esos lotes?
La CVS dijo la palabra en 2023, loteo. Y lotear es vender pedazos de tierra. Pero un lote no vale un peso si encima no se puede construir. Y no se construye sin uso de suelo, sin licencia, sin nomenclatura, sin registro.
Nada de eso lo expide una corporación ambiental, Todo eso lo expide la Alcaldía de San Antero y su Secretaría de Planeación.
Así que la pregunta se cae por su propio peso: ¿quién iba a legalizar esos lotes en 2023? ¿Y quién los va a legalizar ahora?
Solo hay dos explicaciones posibles. O alguien está vendiendo, dentro de un área protegida, predios que jamás van a existir en el papel y eso es estafa, además de delito ambiental, o alguien en el municipio ya sabe cómo se destraba ese papeleo cuando llegue la hora.
Y ojo con esto, que la CVS se tomó el trabajo de subrayarlo, las áreas protegidas del SINAP son determinantes ambientales, normas de superior jerarquía que ningún POT puede desconocer ni modificar. Un alcalde no puede volver urbanizable un manglar del DRMI. Ni con acuerdo del concejo, ni con la firma de quien sea.
Pero el suelo de protección no se cuida con el POT guardado en un cajón. Se cuida saliendo a mirar. Y eso tiene doliente, el municipio también es autoridad ambiental en su jurisdicción, con el deber legal de prevenir, controlar y sancionar. Deber, no favor.
Y ahí está lo que nadie explica. Esto no pasó en un caño perdido, escondido entre el monte, pasó al lado de un hotel, en la zona turística de un municipio que vive de vender naturaleza, que lleva turistas en lancha a que los mangleros les regalen una semilla de mangle de recuerdo. Talar y rellenar no se hace en una noche ni en silencio. Necesita motosierras, volquetas, material, obreros, días enteros entrando y saliendo por vías municipales.
Y sin embargo, en 2023 la denuncia no salió de la Alcaldía ni de Planeación. Salió de la CVS. Y esta semana, otra vez, el municipio no dijo nada.
Tres años. Dos talas. El mismo predio. Planeación sin ver nada.Eso ya no es descuido. Eso es una manera de decidir.Lo que se está perdiendo

Cuando se rellena un manglar no se pierde un paisaje bonito, se pierde la barrera que frena el mar cuando el mar viene bravo. Se pierde el sitio donde nacen y crecen los peces de los que comen los pescadores de San Antero. Se pierde un lugar que captura hasta diez veces más carbono que uno de tierra firme.
Y se pierde algo más. Sobre ese manglar hay créditos de carbono emitidos, verificados y vendidos a compradores de afuera que pagaron por una sola promesa: que ese lugar iba a seguir en pie. Cada hectárea rellenada es una grieta en la mejor carta climática que este país ha mostrado.
Afuera vendimos conservación. Aquí, pegado al hotel, están vendiendo lotes.
Lo que falta por responder
A la Alcaldía y a Planeación de San Antero, le pregunto: ¿cuántas visitas de control urbanístico le hicieron al área protegida desde 2023? ¿Alguna? ¿Se tramitó o se expidió algún concepto de uso de suelo o licencia sobre esos predios? ¿Se enteraron de la tala de esta semana antes de que saliera publicada, o se enteraron leyendo?
A la CVS: ¿en qué quedó la solicitud a la Fiscalía? ¿Hubo sanción? ¿Hubo orden de restaurar?
A la Fiscalía: ¿existe esa investigación?
El manglar no habla. Pero lleva tres años diciendo lo mismo.






