Ponte a dieta… pero de tecnología

Ponte a dieta… pero de tecnología

Muchos dependimos de las pantallas para estar conectados y entretenidos durante las restricciones de la vida pandémica.

Para acabar con los hábitos de pantalla de tu familia o amigos, no tienes que parar en seco. En vez de eso, practica la separación de tu teléfono por periodos de tiempo. Algunas maneras de hacerlo son no mirar ninguna pantalla hasta que lleves media hora despierto. Dar un paseo o irte a comer sin el teléfono. Durante la cena, prueba el juego de “ser el primero en mirar”. Pon todos los teléfonos en el centro de la mesa. ¡El primero que los mire lava los platos o paga la cuenta!

Los mensajes de texto que llegan, las alertas, los correos electrónicos y las vibraciones son una presencia casi constante en nuestras vidas, y estas interrupciones pueden hacer mella en nuestra mente, nuestro sueño y nuestra capacidad para relacionarnos con los demás. En un estudio, la simple presencia de un teléfono celular en la habitación hacía que las personas se sintieran menos conectadas con sus interlocutores.

No es necesario prohibir las pantallas por completo, pero apartar la tecnología de vez en cuando puede ayudar a que nos centremos en la vida real.

Para reducir tu dependencia de las pantallas, prueba a crear zonas sin teléfonos ni pantallas en tu casa, en el trabajo y en los espacios de juego. Para que toda la familia se involucre, haz un juego de no mirar los teléfonos.

1. En la cama. Consigue un despertador de verdad y carga el teléfono o la tableta en otro cuarto durante la noche. Es mucho más fácil resistirse a la tecnología cuando no está al alcance de tu mano. Está demostrado que sacar la tecnología del dormitorio ayuda a dormir mejor. La luz azul de la pantalla tiene el mismo efecto en el cerebro que la luz del sol, lo que significa que te despierta justo cuando quieres quedarte dormido. Para los niños, el atractivo de la tecnología es fuerte. En una investigación, incluso tener un dispositivo sin usar en el dormitorio aumentaba el riesgo de los niños de tener problemas de sueño.

2. Durante el almuerzo. Cuando estés en el trabajo, almuerza sin teléfono. Deja tu teléfono en la gaveta de tu escritorio y sugiere a tus compañeros de almuerzo que hagan lo mismo. Al principio te parecerá extraño, pero es probable que te guste el descanso diario de los correos electrónicos y los mensajes de texto. Un estudio reveló que el mero hecho de sostener un teléfono o tenerlo en la mesa, aunque no lo mires, tiene un efecto en las personas con las que estás. En ese estudio, las personas sentían menos empatía y conexión social cuando su compañero de comida tenía su teléfono sobre la mesa o en la mano.

3. Al aire libre. Deja el teléfono en casa cuando pasees al perro, lleves a los niños a dar una vuelta o salgas a montar en bicicleta, a caminar o a correr. Si estás en un lugar nuevo y quieres hacer fotos, no pasa nada por llevar el teléfono, solo tienes que ponerlo en modo avión, para que solo lo uses como cámara y no te tienten los sonidos de los mensajes de texto, los tuits o los correos electrónicos.

4. En la mesa. Es mejor mantener los teléfonos lejos de la mesa durante las comidas, y la tolerancia cero debe aplicarse a todos, no solo a los niños. Si te gustó el juego de “ser el primero en mirar”, hay otros juegos que puedes probar para el uso de pantallas durante las comidas. Considera una “política de un vistazo”, que permita a todos los comensales echar un vistazo, solo una vez, a su teléfono durante la comida. O bien, establece una norma según la cual el teléfono solo puede usarse una vez durante la cena, y solo en beneficio de todo el grupo, para buscar un dato en Google, resolver debates o contribuir a la conversación con trivialidades sin sentido. Quien use la excusa de Google para consultar el correo electrónico o los mensajes de texto, ¡pierde todos los privilegios de teléfono en la siguiente comida!

FUENTE: NYTIMES

El Pulso del Tiempo

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