¿Cambio de rumbo tras la visita de la CIDH?
La visita de la CIDH y el paro nacional en las principales ciudades son caras de la misma realidad. ¿Buscará el gobierno Duque un giro en sus políticas?

Todo indica que el último año del gobierno de Iván Duque será agitado en el campo internacional. En particular, en el mundo de los derechos humanos.
En los meses más recientes, la visión internacional sobre Colombia sufrió cambios notables a causa de los episodios que se produjeron en el plano interno —paro nacional, enfrentamientos, muertes, disturbios— y de algunas modificaciones que también ocurrieron en el externo, como el relevo en el gobierno de Estados Unidos en enero.
El panorama se modificó para las relaciones internacionales. Hay nuevos temas y énfasis y, también, protagonistas recién llegados.
La publicitada visita, la semana pasada, de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) puso de presente en el plano hemisférico el momento crítico que atraviesa el país y la preocupación que suscita en los organismos multilaterales. ONG de prestigio y credibilidad, como Human Rights Watch, han incrementado su atención y crítica hacia Colombia.
Su cabeza, José Miguel Vivanco, viene llamando la atención sobre la frágil situación del país en la materia. Sus informes expresan su inquietud por más de veinte muertes y otras acciones caracterizadas por el exceso del uso de la fuerza pública desplegada para detener la reciente ola de protestas.
Los cuestionamientos no se limitan a eventos de la reciente y crítica coyuntura. Se han vuelto a agitar casos emblemáticos, que también concentran la atención internacional, como el de la periodista Jineth Bedoya, frente al cual el director de la Agencia para la Defensa del Estado, Camilo Gómez, ha mantenido una posición abierta al diálogo, pero que, a la vez, muestra un evidente desacuerdo con las decisiones y pronunciamientos del sistema hemisférico en el caso. Colombia, es un hecho, está en la mira legítima de las organizaciones de derechos humanos.
Entre tanto, el regreso del Partido Demócrata a la Casa Blanca, en cabeza de Joe Biden, justamente ha vuelto a poner el tema en un lugar preferencial. Un cambio esperable frente al anterior gobierno, y significativo, pero todavía de inciertas dimensiones y consecuencias concretas en lo que tiene que ver con Colombia. Por ahora lo único realmente visible es la reaparición en la agenda inmediata de los perfiles públicos de figuras como Joe McGovern y Patrick Leahy en el Capitolio, en Washington, quienes han sido por años adalides del tema de derechos humanos. Por ahora, lo único que se puede decir con certeza es que el asunto subió de lugar en la agenda política. Solo los meses por venir dirán hasta dónde llegarán los nuevos énfasis y si ellos serán motivo de tensión entre los gobiernos.
FUENTE: EL ESPECTADOR


