La versión de Carlos Vives acerca del paso de Gaira Café al Cumbia House

La versión de Carlos Vives acerca del paso de Gaira Café al Cumbia House

Cuando presentó el nuevo menú de Gaira Cumbia House, Vives dio su versión de la historia de Gaira.

Gaira Café dejó de ser “el lugar de los hermanos Vives” hace meses. Desde comienzos de agosto retomó el nombre de Gaira Cumbia House que llevó durante los años 2004 y 2005, solo con Carlos Vives al frente. Ya sin Guillermo Vives.

Era una ruptura que se veía venir desde hacía casi un año cuando Guillermo Vives, que en 1998 abrió su propuesta culinaria en uno de los espacios de la casa materna en el norte bogotano, publicó un trino en el que hacía ver que las relaciones familiares no iban del todo bien. Algo a lo que, poco después, pareció restarle importancia.

Meses después vino el cierre de Gaira Café- después de haber intentado domicilios y otras estrategias para enfrentar la pandemia-. Decía Guillermo que era “una pausa para volver más fuerte”. Y se esperaba ese regreso que a la postre se dio sin él. 

Guillermo, que fue chef y representante legal de Gaira Café, anunció en junio pasado que había salido definitivamente de la sociedad familiar. En su momento, le dijo a EL TIEMPO, que tenía un acuerdo de confidencialidad que le impedía dar más detalles de la negociación.

Lo que sí ha salido a la luz – y que el mismo Guillermo confirmó en una entrevista de televisión en el programa Buen Día, Colombia – es la ruptura de la relación familiar con su hermano.

El cantante Carlos Vives, por su parte, cuando presentó el nuevo menú de Gaira Cumbia House -hecho por los prestigiosos chefs de Proyecto Caribe Lab- le dio a EL TIEMPO la siguiente versión de lo ocurrido en Gaira.

“Gaira Música Local nació en 1992. Es la empresa y el sello en el que he sacado mis discos desde Clásicos de La Provincia, hasta el último. Hicimos La Tele de Gaira, que era el programa de televisión con Martín De Francisco y Santiago Moure. Estuvimos una temporada en RCN y otra en Caracol. Después, siguió el programa animado –El siguiente programa-. Eso se hizo desde mi casa -en referencia a la sede del establecimiento- en Gaira”.

“En el 98, mi hermano y mi mamá empezaron a cocinar en este lado de la casa, en el jardín de la casa de mi mamá -explicó Vives señalando la parte donde ahora está la terraza del lugar- y como estábamos en la sede de Gaira, le dije: ‘Llámalo Gaira Café’. Le dije a mi hermano que lo llamara así, porque mi empresa se llamaba Gaira, donde hacíamos música y televisión”.

Hoy no existe el proyecto de Guillo -dijo Carlos Vives-. Me imagino que Guillo va a seguir en otra parte

Carlos afirmó que entre el 2004 y el 2005 el Gaira Café adoptó temporalmente el nombre de Gaira Cumbia House, porque desde entonces estaba la idea de que el lugar se convirtiera en una especie de “Hard Rock Café o House of Blues, pero de la colombianidad”.

Carlos, cuya carrera despegó con una música que reunía los sonidos básicos de la cumbia y el vallenato con el rock, había decidido integrar  otras músicas colombianas en la decoración del lugar, donde al fin y al cabo funcionaba su estudio musical y, según dijo, hizo las gestiones para que numerosos artistas le cedieran recuerdos que ayudaran a darle vida a esa “colombianidad”, como guitarras, vestuarios, fotografías, otros instrumentos. “Tuve que pedir hasta las autorizaciones para usar fotografías de muchos”, afirmó el cantante.

Así, Gaira, una casa que fue ampliándose -se transformaría en un centro de eventos que abarcó varias casas vecinas, con un envidiable escenario donde suelen presentarse grupos musicales apadrinados por Carlos-. Se fue llenando de elementos simbólicos de la música y de los demás artistas colombianos, se convirtió en un destino turístico. Catalogada más como lugar de rumba, tenía a Guillermo como chef, con sus carimañolas y platos inspirados en su origen costeño, cabe recordar que los Vives son samarios, aunque su madre, Aracelly Restrepo es antioqueña y vivieron desde niños en Bogotá.

“Hoy no existe el proyecto de Guillo -dijo Carlos Vives-. Me imagino que Guillo va a seguir en otra parte. Gaira Café desaparece después de la pandemia, no sigue más. Mi sociedad con él en Gaira Café se acabó. Siempre quisimos que Gaira se transformara en Cumbia House, como un templo de la colombianidad”.

Por lo mismo, ya sin Guillermo, Vives acudió a los chefs Jaime Rodríguez y Sebastián Pinzón -de Proyecto Caribe Lab (y el restaurante cartagenero Celele), para que se encargaran de darle una transformación al menú de su nuevo proyecto. Quería una cocina colombiana contemporánea que abarcara sabores de todo el territorio nacional, desde San Andrés al Amazonas, sin abandonar el sabor Caribe que siempre ha identificado el lugar.

“Fundamentalmente fue eso -dijo Carlos-. Siempre quise hacer con la comida lo mismo que hicimos con la música: resaltar nuestras tradiciones y hacer rock. Lo que hacíamos con la música era lo que soñábamos con Gaira Café, pero el trabajo de Guillermo era de él. Así que teníamos poca opción de proponer algo. Al final, en la pandemia, él se va y nos queda la posibilidad de hacer el proyecto en serio, de ver qué me dan los Santanderes y la Amazonía, y el Pacífico y La Guajira, en materia de cocina, para hacer una nueva cocina, como pasó con la música”.

Carlos Vives no tocó, en ese momento, el tema de las diferencias familiares. Tan solo reiteró que la parte de Guillermo, de su mamá y de otros socios fue comprada.

“Pienso mucho en la comida de la calle -añadió al invitar a probar uno de sus panecillos nuevos en el menú-. Porque siempre fui muy callejero, de comer un liberal, un herpo, unos chomelos, un buñuelo y una mogolla chicharrona. A lo mejor, si en Santa Marta hablo de ella, no me entienden. Pero en el interior sí y siempre quise una mogolla chicharrona y nadie me paraba bolas. Ahora yo decido y está en el menú”.

FUENTE EL TIEMPO

El Pulso del Tiempo

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