“BUENA SUERTE”: PETRO DA LA ESPALDA A LOS PARTIDOS DE LA COALICIÓN

 “BUENA SUERTE”: PETRO DA LA ESPALDA A LOS PARTIDOS DE LA COALICIÓN

La victoria de la ministra Corcho, al mantener tal cual su reforma a la salud, puede ser la derrota del gobierno. Por primera vez, de forma pública, el presidente Petro dijo que no se podían acoger todas las propuestas de los partidos Conservador y La U para modificar su reforma a la salud. 

El mensaje de Petro resume lo que desde antes de Semana Santa habían hecho desde el ministerio de Salud, que de forma repetida ignoró las propuestas de los partidos que buscaban principalmente mantener vivas a las EPS, garantizar la libre elección de los usuarios y cerrarle la puerta a los fondos regionales de salud.

El trino del presidente, enviado mientras daba una conferencia en la Universidad de Stanford en Estados Unidos, fue su respuesta al comunicado de los dos partidos que advirtieron que no apoyaban el proyecto “como lo ha presentado el gobierno”.

“Buena suerte”, les respondió el presidente a los partidos políticos en un trino que borró dos veces, en las que dudó si incluía o no esa expresión. El mensaje llega en medio de las renuncias protocolarias de cuotas de los partidos políticos en el gobierno, que Petro pidió como forma de presión. Al final, Petro dejó la frase.

La reforma a la salud de Corcho había comenzado el día con el optimismo del gobierno de que sería aprobada en la Comisión Séptima, gracias a las llamadas y garantías que había dado el ministro del interior, Alfonso Prada.

Pero terminó con un desorden en la Comisión Séptima por varias recusaciones contra los congresistas, que aplaza la discusión aún más, pero le puede dar un último plazo al gobierno para negociar.

La reforma tenía el cielo despejado

La Comisión Séptima de la Cámara vivió una jornada ajetreada entre aplazamientos, recusaciones, reuniones de “alto nivel” y una votación que finalmente no fue.

En tres ocasiones se aplazó el inicio del primer debate de la reforma a la salud, mientras los presidentes y congresistas conservadores y de La U seguían sus conversaciones con el gobierno.

A mitad de la mañana la reforma tenía el oxígeno suficiente y se daba por hecho que el gobierno contaba con los votos suficientes para pasarla en comisión: 4 votos del Pacto Histórico, 2 de La U, 2 de los conservadores, 2 de los verdes, 2 de curules de paz y 1 de Comunes, le daban la anhelada cifra de 13 representantes para aprobar su reforma.  

Sin haber comenzado el debate, las recusaciones empantanaron el debate. 

Fueron dos. Una del excandidato presidencial Enrique Gómez señalando un posible conflicto de interés de los congresistas de la Comisión por estar afiliados a EPS y a planes de salud complementarios, temas que se ven impactados por la reforma a la salud. «No es más que una maniobra dilatoria», dijo la representante ponente Martha Jurado.

“Es claro por una parte que los representantes estarán motivados a preservar las condiciones actuales de sus planes complementarios particulares excluyéndose de los efectos perversos que la reforma impone al grueso de la población colombiana”, dice la recusación presentada por Gómez.

La otra recusación fue del abogado Luigi Parra. Señaló que los representantes Gerardo Yepes y Camilo Ávila estaban impedidos porque firmaron la ponencia mayoritaria a pesar de que sus partidos, el Conservador y La U, se habían apartado del proyecto. Y que el cambio se dio, supuestamente, por burocracia que les habría dado el Gobierno. 

El recusante citó un artículo de La Silla Vacía en el que contamos que efectivamente el ministro del Interior, Alfonso Prada, ha estado llamando a varios congresistas conservadores para que se reúnan a hablar de la reforma. Uno de ellos, le dijo a La Silla, que suponía que era para ofrecerle burocracia a cambio del apoyo a la reforma.

Estas recusaciones deberán ser resueltas por la Comisión de Ética donde seguramente no prosperarán. Pero el trámite es necesario para continuar el debate en la Séptima.

Desde Estados Unidos, el presidente Petro celebraba que fuera a comenzar el esperado debate de una reforma que él presentó desde el 13 de febrero, con un acto público en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño. Al mismo tiempo advertía la “prueba de fuego” que implicaba esta votación para su coalición de gobierno, pero se mantenía en su línea roja: “que los dineros públicos sean administrados por lo público”.

Hasta que llegó la tormenta para el gobierno: los partidos de La U y Conservador finalmente decidieron no apoyar su reforma.

Un grande nubarrón para la reforma

La escena ya se había visto. Los presidentes de los partidos Conservador y de La U volvieron a decir que el gobierno no acogió la totalidad de sus modificaciones en el articulado de la reforma a la salud.

Hace una semana ya habían dicho que solo les hicieron caso en un 27%, pero esta vez Efraín Cepeda y Dilian Francisca Toro le dieron un no rotundo a apoyar la reforma ante la inminencia de la votación.

Con el primer nubarrón que le llegaba a la reforma, hubo reunión de “alto nivel”. En ella estuvieron representantes de la Comisión Séptima de la Cámara y los ministros del Interior, Alfonso Prada; de Salud, Carolina Corcho y de Trabajo, Gloria Inés Ramírez.

Al Capitolio seguían llegando refuerzos ministeriales para intentar salvar la reforma en Comisión, la última en hacerlo fue la ministra de Vivienda, Catalina Velasco, cercana al Partido Liberal.

Y mientras eso ocurría, el presidente Petro alistaba su Twitter para enviarles el mensaje a los partidos políticos, respondiéndoles por qué no acogía sus modificaciones. Trinos que cerró con un “buena suerte”.

En el Congreso la discusión de la reforma se enredó. Y de la seguridad que tenía el gobierno de que le iban a aprobar hoy su proyecto en comisión, se pasó a la incertidumbre por los pedidos para aplazar la sesión. El argumento de varios congresistas era que la Comisión de Ética debía resolver las recusaciones para poder avanzar. 

Pasó más de media hora de receso, tiempo en el cual la ministra Carolina Corcho habló con varios congresistas y el ministro del Interior, Alfonso Prada, lo hizo con el presidente de la Comisión Séptima, el representante del Pacto, Agmeth Escaf.

La intención de la oposición era votar una moción de suspensión del debate para que no avanzara hoy la reforma del gobierno. Una primera votación no prosperó, pero la segunda sí y se levantó la sesión de la Comisión Séptima

El día que comenzó con una aprobación casi segura de la reforma del gobierno terminó con el retiro del respaldo de los partidos de La U y Conservador, sin los cuales, quedaba herida de muerte la iniciativa.

Sin embargo, el aplazamiento que aprobó la Comisión le puede dar al gobierno un último margen de maniobra para convencer a los partidos, o individualmente a los congresistas, de apoyar su reforma. La ministra Carolina Corcho, que sigue convencida de su reforma sin cambios, ya anunció que sigue en la discusión con los congresistas. 

Y a pesar del mensaje de «buenas suerte» con el que el presidente Petro sorprendió a los partidos para decirles que no habrá más modificaciones a su reforma a la salud, sus ministros insistirán en tener diálogos con los representantes a la Cámara desde primera hora del miércoles. Entretanto, en el Capitolio sorprendió la llegada de la primera dama, Verónica Alcocer, a la Comisión Séptima que preside su amigo, el representante del Pacto Histórico, Agmeth Escaf.

LA SILLA VACÍA

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