Colombia conmemora el 9 de abril: Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado
Cada 9 de abril, Colombia se detiene para recordar, honrar y solidarizarse con quienes han sido víctimas del conflicto armado interno. En esta fecha, se conmemora el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, una jornada que invita al país entero a reflexionar sobre la tragedia de la guerra, a reconocer el sufrimiento de millones de personas, y a reafirmar el compromiso con la paz, la verdad, la justicia y la reparación.

La conmemoración fue instituida por la Ley 1448 de 2011, conocida como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que reconoció oficialmente a las víctimas del conflicto armado y estableció mecanismos para su atención, reparación integral y participación en la construcción de una paz duradera. Esta ley marcó un hito en la historia del país, al poner en el centro del debate político y social a quienes por décadas fueron invisibilizados.
Según la Unidad para las Víctimas, más de 9,6 millones de personas han sido reconocidas como víctimas del conflicto armado colombiano, que ha dejado heridas profundas en múltiples generaciones y regiones del país. Estas víctimas incluyen desplazados forzados, personas asesinadas, desaparecidas, secuestradas, reclutadas forzosamente, víctimas de violencia sexual, minas antipersonal, entre otras violaciones a los derechos humanos.

Actos simbólicos y movilizaciones en todo el país
En diferentes regiones del país, este 9 de abril se llevan a cabo actos simbólicos, foros, caminatas por la paz, encuentros comunitarios, exposiciones de memoria y manifestaciones artísticas que buscan dignificar la memoria de las víctimas y sensibilizar a la sociedad sobre las consecuencias del conflicto armado.
En Bogotá, la jornada se realizara como epicentro la Plaza de Bolívar, donde se realizara un evento institucional encabezado por el Presidente de la República, ministros, delegados de organizaciones de víctimas, representantes del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y organismos internacionales. Durante su intervención, el presidente expresó:
“Hoy recordamos con dolor, pero también con esperanza. El dolor de una historia marcada por la guerra, y la esperanza de un futuro en el que la vida, la dignidad y la justicia prevalezcan. Colombia no puede ni debe olvidar, porque solo desde la memoria es posible construir una paz real y duradera.”
Además, en la Casa de la Memoria de Medellín, en el Centro Nacional de Memoria Histórica en Bogotá, en escuelas rurales de Caquetá, y en comunidades indígenas del Cauca, se desarrollaran actividades con enfoque diferencial que permitieron escuchar las voces de mujeres, jóvenes, campesinos, pueblos étnicos y líderes comunitarios que han sido fundamentales en la resistencia y la reconstrucción del tejido social.

La memoria como camino hacia la paz
La memoria no es solo un ejercicio del pasado. Es una herramienta viva para evitar que se repitan los hechos de violencia, para exigir justicia y para construir una sociedad más incluyente. Las víctimas, muchas veces marginadas o silenciadas, han sido también líderes de procesos de paz, pedagogía y reconciliación.
Instituciones como la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, cuya labor culminó en 2022 con la entrega del Informe Final, han sido clave en la construcción de una narrativa colectiva sobre lo ocurrido en el país. Hoy, a partir de ese legado, organizaciones sociales continúan promoviendo ejercicios de memoria histórica en barrios, veredas, universidades, y espacios públicos.
Una deuda pendiente
Aunque el Estado colombiano ha avanzado en el reconocimiento de derechos, la implementación plena de la Ley de Víctimas y de los acuerdos de paz sigue enfrentando enormes desafíos. Líderes sociales y defensores de derechos humanos continúan siendo blanco de amenazas y asesinatos, y muchas comunidades desplazadas no han podido retornar dignamente a sus territorios.
El 9 de abril es, por tanto, no solo una fecha para rendir homenaje, sino también para reclamar acciones concretas que garanticen la reparación integral, el respeto por la vida y la consolidación de una paz sostenible con justicia social.


