Duro pulso por la curul de paz en la zona paramilitar más dura de la Costa
Campesinos azotados por paramilitares y ganaderos acorralados por la guerrilla quieren ser congresistas. Hijo de Jorge 40 y los Gnecco están en la mitad de la pelea

Entre la Sierra Nevada de Santa Marta y Serranía del Perijá, era el epicentro de la zona paramilitar más dura de la Costa Caribe. Masacres, secuestros, y desplazamiento forzado fueron constantes de esta región que pertenecía a los hermanos Castaño, Hernán Giraldo, Jorge 40 y Salvatore Mancuso, que en alianza con ganaderos, empresarios y fuerza pública se aliaron para combatir a la guerrilla.
Con la implementación de los Acuerdos de Paz, se crearon 16 curules adicionales en la Cámara de Representantes dirigidas a las víctimas del conflicto para los períodos 2022-2026 y 2026-2030. Para cada curul se creó una circunscripción especial de paz. Como era de esperarse, la Circunscripción 12 ha sido la más peleada, esta comprende el Cesar (Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, La Paz, Pueblo Bello, Valledupar), La Guajira (Dibulla, Fonseca, San Juan del Cesar) y Magdalena (Aracataca, Ciénaga, Fundación, Santa Marta). Sin embargo, las 16 curules de paz no solo han sido peleadas por víctimas de los, miembros de familias de paramilitares, familias ganaderas y clanes poderosos de la región que han sido víctimas de la guerrilla, también esperan llegar al Congreso por estas curules que solo pueden ser inscritas por organizaciones sociales y campesinas.
Luis Fernando Lara, líder social desplazado hace más de 30 años de los Montes de María, aspira a la curul de paz de la Circunscripción 12
Luis Fernando Lara, de 40 años, trabaja con víctimas del conflicto, como él. Hace 30 años, fue desplazado de su tierra, los Montes de María, por Rodrigo Mercado, alias Cadena, el jefe del Bloque Héroes más sanguinario que cometió más de 40 masacres entre 1995 y 2005 en este territorio. En una época en la que los desplazados, según Lara, eran despreciados y considerados un peligro, le tocó caminar hasta el departamento del Cesar en donde vive desde entonces. Hace ocho años terminó el bachillerato, hoy estudia ciencia política y es candidato a la curul de la circunscripción 12. Quiere ser la voz de los campesinos abandonados, pero carece de una maquinaria política y tampoco tiene dinero para la campaña. Lo mismo sucede con Luz Yaruro Alvernia, una campesina de San José de Oriente del municipio de La Paz, Cesar que trabaja con los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Aunque espera representar en el Congreso a mujeres víctimas del conflicto como ella, no tiene recursos ni respaldo político, solo el apoyo de la Asociación Campesina de la Serranía del Perijá (Asoperijá), y organizaciones de mujeres rurales de la región.
Mientras que Alverania y Lara esperan subsidios del gobierno para empezar la campaña pues según el Acuerdo de Paz, las 16 curules solo podrán ser financiadas por un dinero que el Estado tiene destinado a las víctimas.
Jorge Rodrigo Tovar, conocido como ‘Yoyo’, tiene la maquinaria política para luchar por esta curul que avaló por la Asociación Paz es Vida. El hijo de Jorge 40 alega ser víctima de la violencia y de cargar con la cruz de su padre que significó para él, ser estigmatizado. Su lema es: “Soy hijo de la guerra, les pido me den la oportunidad de ser padre de la paz”. Trabaja en la Dirección Nacional de Víctimas en el Ministerio del Interior. Una vez, Daniel Palacios, amigo de Yoyo, reemplazó a Alicia Arango en la cartera del Interior, Tovar ha participado a su lado en mesas de diálogo con víctimas del conflicto de la Sierra Nevada de Santa Marta en la que mandaba el temido jefe paramilitar Hernán ‘Taladro’ Giraldo. Al estar vinculado al ministerio del Interior, Tovar tiene acceso a bases de datos y cuenta con el respaldo de Víctor Hugo Mosquera, director de la Unidad de Víctimas territorial Cesar-La Guajira y militante del Centro Democrático que ya promueve públicamente la candidatura de Tovar.
William Romero (derecha) es de todos los afectos de la matrona del clan Gnecco
Por su parte, William Romero, mano derecha de Cielo Gnecco, matriarca del clan más influyente del Cesar, también aspira a esta curul al haber sido víctimas de secuestro por la guerrilla. Romero es jefe de proyectos de la gobernación del Cesar en cabeza de Luis Alberto Monsalvo, hijo de Cielo, y se mueve como pez en el agua en los municipios del Cesar. No hay evento en el que este Cielo que no esté Romero. Quienes conocen a Romero, dicen que, aunque no es pariente de Cielo, tienen tal cercanía que ejerce funciones de un secretario privado y es encargado de manejar su agenda pública y privada.
Romero tiene cancha en política, fue gerente de la campaña presidencial de Germán Vargas Lleras en el Cesar, además de promover las listas a Cámara y Senado de Cambio Radical.
Sebastián Ochoa al lado de su tío Elías Ochoa Daza, exalcalde de Valledupar (1995-1997)
José Sebastián Ochoa de la Hoz, avaló su candidatura a esta curul de paz por el Consejo Comunitario Afrocolombiano Marcel. Viene de una distinguida familia ganadera y agrícola de la región. Se declara víctima alegando que miembros de los Ochoa han sido secuestrados por la guerrilla. José Sebastián ha sido militante del partido Colombia Humana en el Cesar. Además de Ochoa, Pedro Norberto Castro Araujo, hijo de Pepe Castro, exgobernador del Cesar, Pepe Castro y tío del Mello Castro, alcalde de Valledupar, también aspira a esta curul. Fue secuestrado por el ELN durante nueve meses y posteriormente fue víctima del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en cabeza de Jorge 40. No es la primera vez que Castro participa en política, en 2002 fue candidato a la Cámara de Representantes, pero el hostigamiento y amenazas que recibió del jefe paramilitar lo obligaron a declinar su aspiración. En 2015, fue candidato a la alcaldía de Valledupar, pero se quemó y Augusto ‘Tuto’ Uhía obtuvo la victoria.
En un inicio, se dio por sentado que las 16 curules de las víctimas serían reclamadas únicamente por víctimas de paramilitares. El acto legislativo del 25 de agosto de 2021(link) que reglamente las 16 circunscripciones especiales de paz para la Cámara, se remite a aclarar que cualquier persona que haya sido desplazada o afectada por la violencia, siempre y cuando, viva desde hace más de 3 años en el territorio que se inscribió, puede aspirar.


