La economía del aburrimiento
La pandemia es terrible. También puede ser tediosa. Y ese hastío colectivo está determinando nuestras compras y productividad.
Mark Hawkins es experto en estar aburrido.
Cuando se estaba preparando para obtener su título de terapeuta, le fascinaban los artículos acerca de los beneficios terapéuticos del aburrimiento. Ha escrito un libro cuyo título es The Power of Boredom (El poder del aburrimiento). Cuando tiene tiempo libre, le gusta sentarse en su sillón y quedarse viendo a través de la ventana.
“Es muy difícil, pero intento aburrirme lo más que puedo”, señaló en una entrevista reciente.
No obstante, durante la pandemia, incluso Hawkins, de 42 años, quien vive con su esposa en Columbia Británica, a veces se ha aburrido de estar aburrido.
Deseoso de sentirse un poco incentivado, ha recurrido a Amazon, donde compra “libros, principalmente” como, por ejemplo, la traducción de Ursula K. Le Guin del Tao Te Ching o El libro tibetano de la vida y de la muerte de Sogyal Rinpoche.
Me traen las cosas tan solo unas horas después de haberlas pedido”, comentó Hawkins. “En términos de cómo afecta esto a la economía, estamos queriendo comprar más y más y más porque muchos de nosotros estamos aburridos en casa y entonces compramos por internet
Existen muchas maneras fáciles de evaluar el modo en que la pandemia ha afectado la economía. Ha diezmado el mercado laboral e hizo que la tasa de desempleo en Estados Unidos llegara hasta el 6,3 por ciento en enero, casi el doble de lo que era un año antes. Las restricciones a las actividades hicieron que los estadounidenses gastaran menos, por lo que la tasa de ahorro ha alcanzado máximos extraordinarios. Como la gente se ha escapado a lugares más espaciosos y con menos personas, han aumentado los precios de la vivienda.
Otra manera en que la pandemia ha tenido un impacto en la economía es provocando que la gente se aburra.
Al restringir los compromisos sociales, las actividades recreativas y los viajes, la pandemia ha obligado a muchas personas a vivir una vida más tranquila, sin las distracciones que solían tener para la monotonía de la vida cotidiana. El resultado es una sensación colectiva de hastío que está determinando qué hacemos y compramos, e incluso cuán productivos somos.
“Debido a que pasamos tanto tiempo en casa, gastamos más en la casa”, señaló Marshal Cohen, analista principal de ventas al menudeo en NPD Group, una empresa de investigación de mercado. “Y las cosas en las que gastamos tienen la finalidad de mantenernos ocupados
Los expertos aseguran que el impacto que tiene el aburrimiento en la economía no se está investigando lo suficiente, y que eso quizá se deba a que no ha habido ninguna situación como esta en la era moderna, pero muchas personas concuerdan en que es un factor importante. La forma en que las personas gastan su dinero es un reflejo de su estado de ánimo, la respuesta a “¿Cómo estás?” expresada en paquetes de Amazon y recibos de Target.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) es un indicador económico que evalúa, en parte, el optimismo que se tiene sobre el futuro. Un indicador asociado podría predecir la volatilidad del mercado o las tendencias de reparaciones domésticas: un Índice de Aburrimiento.
Uno de los ejemplos recientes más claros de la influencia que tiene el aburrimiento en la economía se presentó el mes pasado cuando los inversionistas aficionados, muchos de ellos seguidores del foro Wall Street Bets en Reddit, se arremolinaron para comprar acciones de GameStop, un minorista de videojuegos. Estos inversionistas astronómicos antes de que se volvieran a desplomar.
Parte de su motivación fue la idea de que podían enfrentarse a los fondos de cobertura, que habían apostado a que GameStop quebrara. Otra parte fue el aburrimiento.
“Estoy aburrido y tengo 8000 sin usar, ¿en qué puedo invertir que me dé al menos un poco de ganancia?”, escribió en Wall Street Bets el usuario biged42069 de Reddit en el punto máximo del frenesí en el mercado de valores. La respuesta fue unánime: GameStop.
El 18 de febrero, el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes celebró una audiencia controvertida sobre la historia de GameStop. La atención estuvo centrada en la volatilidad del mercado y el comercio de acciones, pero algunos testigos reconocieron que es posible que se hubieran encontrado en esa situación porque la gente disponía de mucho tiempo.
Jennifer Schulp, directora de estudios de regulación financiera en el Instituto Cato, testificó que en la lista de los muchos factores que pudieron haber atraído a los inversionistas aficionados a los mercados de valores, “habría estado, incluso, tener que pasar más tiempo en casa durante la pandemia”.
Desde luego, millones de personas han estado más ocupadas que nunca en este tiempo de pandemia. Los enfermeros, los empleados de las tiendas de comestibles y otros trabajadores esenciales casi no han vivido el tedio del confinamiento. Las mujeres que han salido de la fuerza laboral para atender a sus hijos que no pueden asistir a la escuela a menudo están agobiadas y exhaustas, sus días son una secuencia de clases por Zoom, preparar la cena y llevar a acostar a los niños. Un gran número de familias están de luto por sus seres queridos, un cambio doloroso y estremecedor.
De cierta forma, el aburrimiento es un lujo que experimentan quienes disponen de un tiempo vacío que no pueden llenar.
Además, es posible que ciertos grupos de personas vivan el aburrimiento más que otros. Por ejemplo, es más probable que se aburran las personas que viven solas, afirmó Daniel Hamermesh, un economista en Barnard College que ha estudiado la soledad durante los confinamientos derivados de la pandemia.
“La verdadera carga caerá sobre las personas solteras, que están solas”, señaló. “Yo pensaría que hay una relación bastante estrecha entre el aburrimiento y la soledad”.

Con frecuencia, el aburrimiento señala que hay la sensación de que algo no tiene sentido, comentó Erin Westgate, profesora adjunta de psicología en la Universidad de Florida que estudia el aburrimiento. Las emociones “actúan como estas señales automáticas rápidas que retroalimentan lo que estamos haciendo”, afirmó. En el caso del aburrimiento, “es una forma en que el cuerpo y la mente nos advierten que algo está mal”.
FUENTE: NYTIMES


