‘Las autoridades aprovechaban el reinado para tomar fotos de los mafiosos’

 ‘Las autoridades aprovechaban el reinado para tomar fotos de los mafiosos’

Habla Raimundo Angulo, el hombre más importante de la belleza en el país. Hoy empieza el concurso.

Ya ha recuperado buena parte de su peso. Cuando dejó la clínica, luego de padecer covid-19, Raimundo Angulo Pizarro, el director del Concurso Nacional de Belleza de Cartagena, pesaba apenas 45 kilos. Todavía le falta recuperarse del todo, pero ha subido más de 20 kilos, que para él, un hombre alto y fuerte antes de la enfermedad, es un gran paso.

Sigue siendo un caballero de palabra fácil y risa contagiosa. Y continúa creyendo que el Concurso Nacional de la Belleza es el mejor trabajo social que puede hacer y que las reinas pueden cumplir. Además, sabe que siempre ha elegido a las más bellas.

Le gusta vestirse de blanco en su amada Cartagena, su lugar en el mundo. Aunque se educó en los Estados Unidos y durante mucho tiempo vivió entre Bogotá y la capital de Bolívar, ahora no sale de su querida ciudad. Cuidar su salud y estar lejos de la altura capitalina son sus prioridades.

“Definitivamente, el coronavirus ha sido la experiencia más dura que he vivido. Hace 35 años me habían operado de un aneurisma, y me habían abierto una parte de la cabeza… pero lo vivido en la pandemia definitivamente ha sido lo más fuerte”, le dijo a EL TIEMPO en marzo del año pasado, luego de recuperarse un poco.

Sigue conversando sin parar para contar que este 2022, 29 candidatas disputarán la corona. “No solo de los departamentos, sino de regiones, como la Andina, la Pacífico y la Caribe. Llegan el 4 de noviembre y la coronación será el 13, en el Centro de Convenciones. Habrá desfile de traje de baño en las playas del hotel Hilton, el bando en el Desfile de la Independencia, el 11 de noviembre, y la sesión del Concejo, que también incluye a las reinas de la Independencia. ¡Ah! Y la entrega de llaves de la ciudad”.

Angulo conocerá a las reinas el día de su llegada para empezar la agenda real, la misma de cada año, como el ritual y la tradición que para él es el evento, en el que solo cambian las reinas, porque, incluso, las comitivas llevan, por lo general, a personas que repiten.

El concurso, sin embargo, ya no tiene la importancia de antes para la gente, pero hay quienes todavía recuerdan lo duro que era madrugar al otro día de la elección a estudiar o trabajar, porque las largas transmisiones (en las que el discurso más largo era el del alcalde cartagenero) llevaban a que las personas se acostaran después de la medianoche. Ver el reinado era plan familiar, así como anotar los puntajes. Y preparar pasabocas para hacer más alegre la noche.

Cartagena y el país cambiaron. El concurso es un evento más en una ciudad llena de simposios, asambleas, reuniones empresariales y médicas, llegadas de cruceros, festival de cine y de música, rumbas y conciertos.

Pero para Raimundo Angulo, el concurso es el gran reinado, el gran evento, y esta vez también habrá una gran feria de artesanos que servirá de marco para elegir el más bello traje artesanal. “Lo nuestro es tener mujeres empoderadas, con conocimiento del país, bellas y fuertes, profesionales”, dice.

Raimundo Angulo nació en Cartagena, en 1944, y preside el concurso desde 1996, cuando tomó el mando de su mamá, doña Teresa Pizarro de Angulo. Pero desde 1957, cuando era apenas un adolescente, estaba en los avatares del reinado, en el momento en que su mamá asumió la presidencia del concurso y la reina fue la señorita Antioquia Doris Inés Gil Santamaría.

En esos años felices acompañaba a su mamá a los eventos y podía estar cerca de las reinas y hasta ‘chicanearles’ a los amigos. Fue aprendiendo cómo era el concurso, sus normas y leyes, los contratos, el cumplimiento con los eventos y las transmisiones televisivas y hasta lo malo que fue pasando, cuando la mafia quiso tomarse el concurso.


Esos fueron años aciagos con una reina que resultó embarazada, Catherine Sánchez, representante del Amazonas, que ya figuraba entre las favoritas; con la pérdida de la información de los computadores y una Pilar Castaño que, como presentadora, tuvo que improvisar en vivo durante 52 minutos en la elección de 1990 “ya que la junta del concurso trataba de verificar si el alto puntaje de la señorita Atlántico, Maribel Gutiérrez, quien a la postre ganó, era fruto de un error en los sistemas de calificación”, según publicó EL TIEMPO; y se veían movimientos raros de personas muy cerca del hotel Hilton, sede del concurso.

Raimundo Angulo Pizarro es economista y estudió en Washington. También se ha desempeñado como empresario del agro, político y diplomático. Fue alcalde de Cartagena y director de la Corporación Nacional de Turismo, entre otros.

Pero su amor por el trabajo de su mamá lo llevó a aceptar regir el concurso, que si bien ya no genera tanto rating, sí es un fenómeno en redes sociales cada año: para bien y para mal la gente opina, se emociona, se ríe, se divierte y está de acuerdo o no con la elegida.

En su ‘administración’ ha logrado una Miss Universo, Paulina Vega, en 2014; dos virreinas (Taliana Vargas y Laura González), una primera princesa, dos finalistas y cinco semifinalistas, un buen récord que tuvo hasta el 2019, año en el que una señorita Colombia elegida en Cartagena fue por última vez a este concurso.

En el 2020, Natalie Ackermann, ex señorita Atlántico en Cartagena, compró los derechos del concurso y elige a la representante.

Raimundo (Rai para su gente de confianza, familiares y cercanos) se convierte además en un buen amigo de las reinas. Los años pasan y ellas lo siguen queriendo y buscando para que las aconseje. Incluso, ha sido padrino de matrimonio de muchas de ellas y de bautizo de los hijos de otras.

Se casó dos veces y lleva una relación de noviazgo desde hace casi dos décadas, tiene tres hijos: uno de su primer matrimonio con María Cristina Palau, Carlos Felipe, y dos de su segunda esposa, Mayra Uribe, del primer matrimonio de ella, Susana y Hernando Verón. Angulo conversó con EL TIEMPO a punto de empezar el reinado 2022.

Usted era el hijo de la señora más importante del concurso, doña Tera. ¿Cómo fueron esos días suyos de adolescencia en el evento?
Mamá cogió el concurso cuando yo tenía 13 años. Ella era estricta y cordial y yo no quería darle un disgusto. Eso siguió hasta mi juventud porque… ¡qué molesto que se dijera que Raimundo se metió con tal reina! Eso sí: iba a todos los desfiles y estaba en todos lados, ¡no me perdía nada!

¿Por qué termina usted como presidente del concurso y no su hermana?
Yo la empecé a apoyar cuando fui gerente de la Corporación Nacional de Turismo. Uno de mis hermanos murió muy joven. En la familia hemos tenido problemas de aneurismas, estamos vivos de milagro, y en ese momento quise que ella ya estuviera más tranquila, pero siguió adelante. Cuando se enfermó, la junta me pidió que me encargara del concurso y lo hice por ella, porque me enseñó a querer a Cartagena, esta ciudad era el amor más grande que tenía. La Niña Tera, como le decíamos, fue pionera en la finca raíz en la ciudad y hasta el final estuvo en sus actividades.

Este año hay 29 candidatas. ¿Qué es lo primero que les dice a las reinas cuando las conoce?
Que me miren como un papá, porque yo siempre las veo como unas hijas. Y que lo esencial es que cumplan una misión social por Colombia.

Pero ha habido reinas que no han sido buenas hijas. Nadie olvida a la famosa ‘señora Amazonas’…
Eso fue terrible. El control del narco incluía tener a las reinas como una presea. Fue un gran intento de burla al concurso y a partir de ahí pusimos muchos más controles y hasta hubo reinas que pusieron tutelas para ir a concursar, porque no las aceptábamos. Luego, con los años, algunas se casaron con estos señores, pero eso ya es su vida privada. Lo que poco se sabe es que las autoridades aprovechaban varios momentos para vigilar y hacer fotos.
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En el caso de la señora Amazonas hubo un escándalo muy grande en el país. ¿Si eso hubiera sido hoy, se imagina cómo estallaría en redes sociales?
Pero es que en ese momento las redes sociales eran Yamid Amat, que destapó el escándalo, y fue más que suficiente. Y el resto de medios, que querían el reinado y trabajaron para contar la verdad.

Paulina Vega dijo que el entrenamiento como señorita Colombia, haciendo obras sociales por todo el país, fue fundamental para ella como Miss Universo. ¿Ese sigue siendo el eje del concurso?
Ese trabajo social es la esencia y ellas van con gusto a todos lados. Incluso, en su libro ‘En todo su derecho’, de Gabriela Tafur, con prólogo de Daniel Samper Ospina, explica lo que le impactó su año de reinado, todo lo que hizo, lo que apoyó a las Fuerzas Militares y de Policía con su labor social.

¿Qué reina cree usted que ha debido ser Miss Universo y no tuvo la corona?
Susana Caldas, sin duda. Pero creo que estar tan enamorada de quien era su novio y hoy su esposo, Rafael del Castillo, no la dejó ser Miss Universo.

¿Otras reinas que lo hayan impactado?
Claudia Helena Vásquez fue definitiva. Aunque suspendió su carrera de ingeniería química para ser reina, luego la terminó, graduándose con todos los honores. A Daniella Álvarez la perseguía para bailar, es una gran bailarina y algún día lo volveremos a hacer. La inteligencia de Gabriela Tafur. En fin, yo creo que todas y lo digo de corazón.

El presidente del Concurso Nacional de Belleza con Adriana Tarud, cuando fue elegida Señorita Colombia

Volvamos un poco a la historia de la señora Amazonas. Ahora, Miss Universo autorizó el ingreso de mujeres casadas y en el concurso que elige a la representante nacional hay al menos una. ¿Qué opina?
El concurso de Cartagena es de mujeres solteras.

¿Y qué opina, además, de que las dos reinas que Miss Universo Colombia ha mandado a Miss Universo vengan del Concurso Nacional de Belleza y la próxima que irá, también?
Pues que se rebate aquello de que el Concurso Nacional de Belleza de Cartagena es obsoleto y está de capa caída. No digo nada más. La realidad es superior a lo que yo pueda hablar.

Durante mucho tiempo, el Concurso Nacional de la Belleza paralizaba el país. Hoy es distinto…
El concurso fue siempre muy importante y le daba todo el brillo a Cartagena. Crearlo fue una gran idea de Ernesto Martelo y Daniel Lemaitre, con un grupo de cartageneros para la inauguración del puerto, que sigue siendo el mejor del país. Fue en 1934 cuando se eligió a Yolanda Emiliani. Y desde 1961 se hace anualmente. Todo ha cambiado, pero lo cierto es que el concurso sigue y tiene este año 29 mujeres que quieren ser señorita Colombia, que ahora va a Miss Supranational, que se hace en Polonia. Nuestra reina, Valentina Espinosa, fue elegida Miss Supra Model of the Americas este año.

Además, han cambiado los patrocinadores…
Yo tengo mucho agradecimiento por quienes me han acompañado. Carlos Ardila Lülle y luego su hijo Carlos Julio nos apoyaron mucho tiempo. Y Avianca fue patrocinadora por muchos años.

Usted tuvo el covid-19. ¿Qué recuerda de esos momentos?
Primero, quiero agradecer a todas las personas que rezaron por mi salud, porque eso ayudó mucho. A mí me dio el covid y no me acuerdo de nada, lo que agradezco. Mi hijo Carlos Felipe me cargó y me llevó a la clínica Medihelp, de Cartagena, donde tuve una gran atención. Cuando volví estaba metido en una cama de la casa de mi novia desde hace 19 años, Rosalba Trujillo. El ascensor de mi edificio se dañó y ella dijo que me llevaran para allá, de donde salí hace tres meses. Entre lo bueno es que tengo la memoria intacta, pero no podré estar en todos los eventos de concurso ni andar a la misma velocidad de antes.

Es mejor cuidarse, claro…
Es que voy a ser abuelo y necesito estar con mi nieta mucho tiempo. Macarena, que es la hija de mi hijo Carlos Felipe, nace el 16 de enero. Quiero acompañarla muchos años.

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