¿Quién mató al periodista indígena Abelardo Liz? Las pruebas contra el Ejército

 ¿Quién mató al periodista indígena Abelardo Liz? Las pruebas contra el Ejército

El 13 de agosto de 2020 el comunicador indígena murió por un disparo de fusil en medio de unos disturbios. La comunidad señala al Ejército por este crimen. Pruebas técnicas apuntan en esa dirección.

El día de su último cubrimiento periodístico, Abelardo Liz Cuetia llegó antes que todos a la emisora Nación Nasa de Corinto, en el norte del departamento de Cauca, como siempre acostumbraba.

A las ocho ya tenía la programación lista y media hora después le reportaron un desalojo que el inspector de Policía había ordenado en la finca Quebradaseca. Por eso su jefa Dora Muñoz le pidió que fuera al lugar, a tres kilómetros del pueblo, a conseguir entrevistas y testimonios. Sobre las nueve de la mañana, y ya desde el sitio, Abelardo le envió a Dora la primera grabación con un testimonio del desalojo, en el que participaban Policía y Ejército.

Era el jueves 13 de agosto de 2020 y faltaban tres horas para que una bala de fusil calibre 5.56 lo hiriera en el abdomen, quedando incrustada en la mitad de su columna después de dañarle varios órganos. Abelardo Liz Cuetia murió sobre la 1 de la tarde de aquel día, mientras lo trasladaban de urgencia a un hospital de Cali.

En otro punto de donde se producía el desalojo, al comunero Ernesto Rivera un balazo le atravesó un pulmón, matándolo casi de inmediato. Un tercer indígena que acudió a auxiliar a Abelardo también recibió un tiro en la pierna. Este hombre fue uno de los primeros testigos del crimen que consiguió ubicar la Fiscalía.

 El asesinato del periodista indígena Abelardo Liz fue un golpe duro para su comunidad y también afectó profundamente  el proceso de comunicación propia del que él formaba parte / Berta Camprubí

El asesinato del periodista indígena Abelardo Liz fue un golpe duro para su comunidad y también afectó profundamente el proceso de comunicación propia del que él formaba parte / Berta Camprubí

Quebradaseca es uno de los terrenos que los indígenas nasa ocupan y reclaman en la parte baja del municipio de Corinto, en lo que han llamado la “liberación de la madre tierra”. Estos predios pertenecen a hacendados y finqueros del Valle y del Cauca, que arriendan lotes a los ingenios azucareros de la región.

El operativo de desalojo estuvo acompañado por el Esmad y el Grupo de Operativos Especiales de la Policía, estos últimos portaban armas largas y rifles con miras telescópicas. Además, el perímetro montañoso era asegurado por dos pelotones del Batallón de Alta Montaña No. 8 al mando de los cabos Andrés Mancipe y Brandon Cely, quienes a su vez respondían órdenes del sargento Carlos Alberto Álvarez, presente en el sitio. Dichas unidades realizaron la tarde anterior un “movimiento pedestre y de infiltración con el personal de soldados, de acuerdo con lo ordenado por el comando del batallón”, según consta en un oficio interno de los hechos elaborado por el Ejército, con fecha de ese día. Todos portaban armas largas “aptas para disparar”, entre las que había fusiles Galil, rifles M4 y ametralladoras, según un informe reservado de Policía Judicial que pudimos conocer.

Detalles de la investigación de la Fiscalía que recolectó diez vainillas de fusil.

Detalles de la investigación de la Fiscalía que recolectó diez vainillas de fusil.Foto: Cortesía

Los soldados estaban allí para disuadir posibles ataques de las disidencias de las Farc durante el desalojo. Así lo declararon en la investigación interna del Batallón. Pero el operativo derivó en un enfrentamiento sin control a media mañana, cuando el Esmad arremetió contra los cambuches y cultivos de los indígenas que ocupaban la finca, incluso destruyendo un puesto de control sanitario contra el covid-19 que estos mantenían sobre la vía, a la entrada de su resguardo. Cientos de indígenas comenzaron a bajar desde las montañas y veredas cercanas para repeler a los policías y en algún momento hubo más de 500 personas con palos, machetes y piedras oponiéndose al desalojo.

Abelardo Liz alcanzó a registrar esos disturbios con la cámara de marca Panasonic que horas antes le había entregado su colega William Mosquera en la emisora. La Panasonic era tan grande que muchos de los testigos la recuerdan, incluso uno de los soldados involucrados.

Abelardo también grabó el momento en que ambos pelotones salieron de la montaña a las 12:09 del mediodía, cruzando la carretera para mezclarse con los manifestantes, quienes intentaron rodearlos y quitarles sus armas, de acuerdo con la declaración de los soldados Yomar Andrés Palacio, Davidson Chávez y Leonel García.

Es cierto que en ese forcejeo algunos indígenas agredieron a los soldados, pues García recibió un machetazo en un hombro y Chávez sufrió una quemadura en el muslo por la explosión de una ‘papa-bomba’.

Pero también es cierto que la respuesta de los militares fue abrir fuego contra la multitud con ráfagas de fusil, como queda probado en los videos de la jornada y en las declaraciones de dos testigos de los hechos que rindieron su versión ante la Fiscalía. Cinco testigos más lo corroboraron en una diligencia de la Policía Judicial realizada el pasado 12 y 13 de mayo, con acompañamiento de la Fundación Para la Libertad de Prensa (Flip), organización que se apersonó del caso.

¿Quién mató al periodista indigena Abelardo Liz? Las pruebas contra el Ejército

Foto: Cortesía

La versión que rindieron los uniformados en la investigación interna es diferente: todos aseguran que se trató de un hostigamiento de las disidencias y que ellos solo dispararon hacia la montaña, dando a entender que la bala que mató a Abelardo provino del otro lado. “Esta situación desencadenó la reacción de la tropa, por lo que se generó un combate sin afectación a la población civil y al personal militar”, sostuvo el Comando Específico del Cauca en un comunicado.

Abelardo Liz era un entusiasta de la radio y jugaba un papel muy importante su su comunidad. / Berta Camprubí

EL ESPECTADOR

El Pulso del Tiempo

Abrir chat
¡Hola! ¿Tienes una denucia que hacer?