Roy Barreras lanzó duras advertencias por presión armada en las elecciones 2026: quieren “que la población vote intimidada”
El candidato advirtió que la democracia no puede operar bajo amenazas ni condicionamientos en zonas rurales y apartadas; según su planteamiento, la libertad del sufragio enfrenta riesgos directos en algunos territorios

La carrera presidencial en Colombia entra en una fase de alta tensión por la presencia e incidencia de grupos armados ilegales en distintas regiones del país. En ese escenario, el candidato Roy Barreras hizo un llamado directo a sus contendientes: pidió que todos rechacen, sin matices, cualquier forma de presión sobre la población civil en medio del proceso electoral.
El mensaje surge mientras crece la preocupación por prácticas que buscan interferir en la decisión de los votantes en zonas rurales y periféricas. Barreras insistió en que la contienda no puede quedar atravesada por amenazas, ni por mecanismos de intimidación que condicionen el ejercicio del sufragio.
Y es que la influencia de estructuras armadas ilegales marca uno de los puntos más sensibles de la contienda por la Presidencia de la República.
El debate político dejó en segundo plano la discusión tradicional sobre orden público y puso el foco en lo que varios actores describen como “gobernanza armada”, una dinámica donde actores ilegales buscan incidir en las decisiones electorales en las comunidades.

Roy Barreras difundió un video en sus redes sociales y planteó una posición firme sobre la necesidad de blindar la contienda electoral de cualquier tipo de coacción. El aspirante insistió en que no puede existir presión sobre la ciudadanía en el momento del voto.
Roy Barreras hace un llamado a los candidatos presidenciales
“Los grupos ilegales siempre han pretendido presionar o influir a los gobiernos, sobre todo en época electoral, con actos terroristas como el que acaba de ocurrir en el norte del Cauca, donde asesinaron a veinte inocentes, haciendo que la población vote intimidada, con miedo, con fusiles en la nuca”, señaló Barreras en el video.
En su declaración, el aspirante también se refirió a los anuncios del ELN y a las dinámicas de negociación en medio del conflicto armado, al advertir: “O como el ELN, que acaba de proponer de manera arrogante que a partir del 7 de agosto puede haber negociaciones mientras mantiene secuestrados a funcionarios a quienes condena en juicios revolucionarios a cinco o siete años de secuestro”.

“Lo que hay que hacer a esta hora es que todos los candidatos presidenciales, todos, debemos descalificar a todos los grupos ilegales”, agregó el candidato presidencial en X.
Barreras cerró su mensaje con un llamado directo a los demás aspirantes a la Casa de Nariño, al insistir en una postura conjunta frente a cualquier forma de coacción electoral: “Ninguna presión sobre la población civil con fines electorales puede ser aceptada y ningún grupo puede pretender que el nuevo gobierno establezca ninguna consideración con ellos“.
El pronunciamiento se conoce cuando falta menos de un mes para la primera vuelta presidencial. Su llamado busca que el resto de aspirantes adopte una postura común frente a la acción de actores armados ilegales y cierre cualquier espacio a la intimidación en el proceso electoral.
Denuncia de presión electoral en zonas rurales por parte de los grupos armados ilegales
El exsenador se refirió a que la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció un cese al fuego unilateral durante el periodo electoral, que abarca elecciones legislativas y presidenciales. Sin embargo, autoridades locales y organismos de derechos humanos mantienen reservas frente a ese anuncio.
En regiones como Catatumbo y Chocó persisten restricciones a la movilidad de líderes sociales y aspirantes políticos, además de controles informales sobre la vida comunitaria. En el caso de las disidencias de las Farc, el escenario se presenta fragmentado en dos estructuras principales, el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia.
En departamentos como Cauca y Nariño, reportes de autoridades señalan presiones sobre comunidades rurales mediante reuniones obligatorias y mensajes de intimidación indirecta con impacto en la orientación del voto.
A esto se suma el uso de drones explosivos en algunas zonas, lo que incrementa el temor y dificulta el traslado de material electoral hacia veredas apartadas.


